LolaPnieva

Hablar de un hijo siempre es emocionante, por muy literario que sea, por eso es tan importante que la madrina que lo asiste en su presentación en público sea la adecuada. Yo acerté de pleno en la elección. La conexión fue instantánea, y la pasión compartida por la literatura sumada a la ambientación donde transcurre la historia, consiguió perfilar la esencia de la novela sin desvelar la trama. La comodidad se instaló en una conversación fluida, donde la presentadora supo resaltar los puntos fuertes, dando su opinión e incentivando su lectura a los asistentes. Supo desgranar detalles interesantes de la época, contagiar su curiosidad por la documentación y perfilar el carácter de los personajes. Juntas esbozamos el dibujo de la historia disfrutando de cada trazo. En definitiva, la profesionalidad y la complicidad se ensamblaron a la perfección convirtiendo el momento en una charla distendida de amigas, con una copa en la mano.

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